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¿Tienes miedo al dentista?

Esta es una de las realidades más comunes de lo que nos queramos imaginar en la consulta dental. Cuando leemos las investigaciones de reputados psiquiatras y psicólogos referentes al tema en la literatura científica, nos encontramos con auténticas fobias y traumas, propios o heredados por los pacientes durante la  vida. En la antigüedad la odontología era precaria por la falta del uso de medicamentos como la anestesia que ayudaran a reducir o eliminar el dolor. Si señores viene desde tiempos muy remotos, pues el oficio de dentista era desempeñado por peluqueros, artesanos y orfebres que no contaban con los más mínimos conocimientos ni recursos para tal fin. Afortunadamente para nosotros el tiempo fue evolucionando y fueron los médicos y cirujanos quienes empezaron a hacerse cargo de tan noble oficio y con ello vino el estudio exhaustivo de las estructuras dento-faciales y las complicaciones que podrían presentar las patologías o enfermedades de origen dental.

El miedo al dentista viene de dos fuentes, el Propio, que viene de una mala experiencia, donde seguramente el paciente sufrió un dolor muy agudo, no esperado y por supuesto no querría volver a repetirlo.Y el miedo Heredado, que generalmente proviene de las malas experiencias transmitidas por nuestros familiares amigos, o progenitores. También podremos incluir en éste grupo, las  frases destructivas, que suelen decir algunos padres como:» Si no haces esto, te llevo al dentista a que te pinchen» entre muchas otras lindezas, hacen que el niño cree una imagen pobre y destructiva de la consulta dental. La mayoría de las  veces sin llegar a haber pisado el gabinete. De ahí la importancia de evitar comentarios negativos del dentista por que si el niño ya tiene en su cabecita que le van a hacer daño pues sencillamente no va a ir y muchas veces lo necesita. Ir al dentista no es un castigo, es parte natural del conocimiento y cuidado de su propio cuerpo. Debe limpiar y proteger sus dientes para evitar las caries y las  pérdidas dentarias. si el niño llega con buena sensaciones el dentista adecuado puede presentarle el gabinete, los instrumentos frente a los cuales el niño desarrolla mucho interés por lo novedoso que es todo. Un buen dentista rodeado de un equipo profesional sabrá ganarse su confianza y pese a que requiera un tratamiento dental complejo el niño que no ha recibido ni conocido experiencias negativas volverá siempre que lo necesite, con actitud colaboradora y gentil.

Según varios estudios en Odontopediatría la presencia de los padres en consulta puede ser positiva si el tutor adopta una actitud pasiva y permite al profesional, trabajar y dirigir la cita. Por el contrario la presencia de un acompañante  dominante, temeroso o agresivo, termina por dañar la experiencia del niño que en un primer contacto, no se deje hacer una revisión adecuada, lo cual es común. En la actualidad las medidas anti-covid no permiten acompañantes solo hasta los 4 años  de edad, a partir de los cinco años el niño puede entrar con su tutor solo en caso de nerviosismo extremo, o si el niño padece alguna enfermedad  psíquica o física que requiera ayuda. Evitemos transmitir a nuestros hijos nuestros temores al profesional dental, tampoco utilicemos la consulta dental para chantajearles o amenazarles. Hablémosles de manera muy positiva de la visita al dentista en los días previos a la cita  y evitemos también darles un exceso de información para no generarles estrés.

Si ya hablamos de adultos, mi consejo es buscar un profesional que transmita nuestra entera confianza, no solo él , su equipo y sus instalaciones. El cuidado de la clínica, el profesionalismo y la manera de explicarte  el posible tratamiento, son fundamentales a la hora de volver a sentarte en el sillón dental. Evita clínicas de franquicia, salvo compruebes que hay un profesional serio y responsable al frente de todo, pues hay muchas clínicas que son negocios y  no encontrarás el trato y el cuidado que esperas, siempre habrá  rotación de personal, ahorro en materiales baratos y falta de calidad en los tratamientos y en la experiencia de sus profesionales.

Una vez encuentres un sitio de confianza realízate todas tus revisiones periódicas para que no llegues a requerir tratamientos dolorosos y complejos. Esto solo  se logra si haces tus revisiones anuales o semestrales según tus necesidades. Una visita a tiempo evita un sin fin de tratamientos costosos y complejos.

Espero haberte servido de ayuda y te esperamos en la consulta de Clinac.

 

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